“AMO A MI GENTE, A MI PUEBLO Y POR ESO VOY A DAR LA VIDA”

Publicado: 14 julio, 2011 en Sin categoría

14/07/2011 http://www.madres.org/navegar/nav.php

Hebe de Bonafini. Discurso del 14 de julio de 2011.

“Compañeros, compañeros, compañeros: Nos quedamos acá porque está lloviendo y nos tenemos que cuidar. Hace 35 años, casi, que habitamos esta Plaza para hacer un país mejor, un país para todos. Muchos de los que hoy reclaman no sabían quién éramos las Madres, ni saben qué significa este pañuelo, que llevamos apretados en nuestras cabezas.

¿Qué es un pañuelo blanco? Para algunos es un pedazo de trapo, pero para nosotros es el abrazo de nuestros hijos. El pañuelo blanco, bordado como el nuestro, no pintado, bordado, tiene que ver con el amor, tiene que ver con la lucha, tiene que ver con la entrega, tiene que ver con la dignidad, tiene que ver con el haber luchado por todos y para todos, nunca por nuestros propios hijos solamente.

 

Y cuando nos dimos cuenta que podíamos hacer un país mejor, que lo que nosotros queríamos era lo mismo que quisieron nuestros hijos, esos hijos que dieron su vida, más de 30.000, para hacer un país mejor, hay que dignificarlos, hay que quererlos, hay que amarlos. Y para amar a ellos hay que respetar a las Madres. Las Madres estamos haciendo más de lo que podemos. Para muchos de ustedes somos como sus abuelas: tenemos entre 80 y 96 años y nos vienen a exigir. Estamos haciendo lo que podemos y más de lo que podemos. Estamos entregando lo mejor de nosotras para hacer el país que soñaron nuestros hijos. La sangre de nuestros hijos no tiene precio. Jamás la hemos vendido. No cobramos la reparación económica. No hay plata para pagar la sangre. Por eso, compañeros, el pañuelo no se compraba en Luján, como alguien dijo el otro día en Página/12. En Luján, cuando fuimos, era el pañal de nuestros hijos, que habíamos guardado con mucho amor. Ese pañal que lo cambiamos por el pañuelo, primero con el nombre. Cuando socializamos la maternidad dijimos ‘no podemos luchar por uno solo’. Hay que luchar por todos. Eso nos enseñaron nuestros hijos: la solidaridad. No el uno por uno. No todo para mí. Y cuando nos dimos cuenta que lo que sufrían los otros, los sufríamos nosotros, porque yo nací en una villa, yo nací en un barrio, para alguno que me reclamaba la ‘mansión’ recién. Tengo el honor se seguir viviendo toda la vida en la misma casa, amo a mi barrio, amo a mi gente, amo a mi pueblo y por eso voy a dar la vida, compañeros”

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