La maldición sobre BOLIVIA

Publicado: 17 enero, 2009 en Nota de opinión

La maldición sobre BOLIVIA  

 

“Oh, maldición de Malinche, enfermedad del presente,

¿Cuando dejarás mi tierra, cuándo harás libre a mi gente?”

Palomares Gabino

 

 

Los intereses económicos que protege la CIA han financiado la caída de gobiernos populares. Esa la maldición que hoy está impregnada sobre la medialuna rica de Bolivia. Es precisamente ahí donde los guerreros del arco iris emergen erguidos en busca de la verdadera libertad, fortalecidos junto a su presidente “indio”. Caminan con dignidad buscando lo que todavía falta, para sus hermanos, para su Pacha Mama, y para nosotros que, en definitiva, también somos protagonistas.

El 11 de septiembre de 1973 Chile sufría esta maldición. Podemos ver que las condiciones logradas por los trabajadores y estudiantes chilenos, fueron conquistas como el derecho a la tierra, a la educación, a la salud y al trabajo digno. Y fueron reprimidos por ese selecto grupo que golpeó a sangre y fuego en pos de proteger sus intereses económicos. No será difícil identificar estos actores que se repiten a través de la historia de nuestra América Latina.  

Por consiguiente, quienes defienden la justicia social y van logrando dignidad e igualdad para sus pueblos son condenados a esta maldición. Transitan un camino donde deben romper las estructuras impuestas por este sistema egoísta que los condena por buscar el bien común. Por alejarse de aquel ser humano que busca un valor tan efímero y absurdo como la acumulación del dinero.

Para vencer a está maldición deberíamos empezar estudiando, releyendo la historia de nuestra Patria Grande, para entender qué intereses protegen los dueños del capital y cuales derechos los ponen nerviosos. El desafío es descubrir cómo podemos ser parte de la solución para a transformar nuestra realidad.

Evo Morales refleja la voluntad de su pueblo. El grito ahogado por quinientos años de saqueo y miseria se hace escuchar. El camino que traza la Nueva Constitución Boliviana nos muestra por qué es tan peligrosa para el mundo imperialista. En ella se habla de huella ecológica, de los recursos naturales como bien social y la abolición del latifundio, entre tantos ejemplos.

Podemos escondernos como el avestruz  o entender que debemos defender esta revolución con las armas que tengamos a mano. Resistir desde las grietas que hay en el sistema. No quedarse inmóvil al borde del camino. El desafío está en hacernos cargo. Entender que para no vivir arrodillados, víctimas de intereses económicos que nos alejan de nuestra esencia, debemos trazar redes con objetivos en común. Nuestro antídoto es entender que la historia se puede repetir, pero que somos nosotros quienes la estamos escribiendo ahora.

 

Cristian “CHE papá” Corsi

 

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